Sola basta tu mirada, para saber que de ella nunca me quiero escapar. Cuando me vez siento que me hundo en un negro mar y es por culpa de tus ojos negros que me llenan de felicidad. Con tu mirada me enseñas el amor de Dios que más podría yo desear.

Al verte no encuentro palabras solamente mirando tu rostro de niña me he podido sonrojar, me olvido que el tiempo pasa, solamente contigo quieto estar. Eres la muestra del amor de un Dios real. Solamente necesito ver tu rostro para recordar que me he vuelto a enamorar.

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