El pecado quema mi alma, mi rostro palidece y mi corazón de dolor llora
es tan amargo que la muerte parece una burla, dulce pago para esta amarga condena
con temor y pena vuelvo mi rostro a ti mi Dios y confieso mi pecado. Porque he pecado
contra el cielo y contra Ti, oh mi amado Señor perdóname no aguanto el dolor.

Mi alma llora y solo tu abrazo es el consuelo para esta pena si tu quitas tu rostro
mi vida ya no vale la pena, busco tu misericordia Señor, no me dejes caer a las fauces del león
solamente quiere devorar y me condena, con mentiras de Tú verdad siento que me aleja
pero no lo permitas Señor porque por amor Jesús en la cruz me libera.

El amor de Dios es tan grande que sin importar mí ofensa, con tus manos mis lágrimas secas,
entre sus brazos me guarda y al oído me susurras cuánto me amas y que en mí no hay condena
su misericordia por mi vida es eterna y me recuerda que por tenerme entre sus brazos es que
Jesús vino a morir a esta tierra, que con su sacrificio el me libero de esta cadena.

Dios tu misericordia es nueva esta mañana y con el sol me muestras que a pesar de mi ofensa
tu perdón me entregas y tu amor por siempre me acompaña, a mis enemigos dispersas,
con amor mi alma siempre consuelas y una nueva oportunidad a tu lado comienza,
porque Tú eres mi escudo y solo en ti mi confianza esta en ti, rodeado por ti,
DEFINITIVAMENTE TU ERES MI LUGAR SEGURO.

Señor tu amor es más dulce que la miel, tu amor es mi medicina, tu amor me sano,
me renovó y me restauro a tu lado nuevamente mi vida comenzó.
Alabarte ahora solamente quiero yo, vivir en tu luz cuanto lo anhelo yo.
Cuanto deseo ser llamado tu hijo, tu amigo íntimo y que me cuentes los secretos que hay en tu corazón.

En tu mesa sentarme y como dos íntimos amigos comer contigo,
En tus brazos refugiarme como un hijo que busca la protección de su padre
y al oído decirte te Amo mi Dios.

 

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